Publicado: 25 de Enero de 2018

   Básicamente sonaquellos que no solo nos proporcionen grandes cantidades de energía, sino que además lo hagan de forma rápida. Este es el caso del azúcar, las harinas y arroces refinados, presentes en la mayoría de pastas, panes y arroces que consumimos habitualmente, así como refrescos y zumos industriales.

   Estos productos generan subidas tremendamente rápidas de azúcar en sangre, lo cual estimula una hormona llamada insulina, que actúa introduciendo azúcar dentro de nuestros músculos -lo que a priori podría ser positivo-, solo que, cuando la subida de azúcar es brusca y en grandes cantidades, esta insulina puede estimular también la entrada de esa energía a otro tipo de células llamadas adipocitos, las cuales están relacionadas con el incremento del tejido graso.