Publicado: 8 de Febrero de 2018

   ¿Estás convencido de que comer una o dos veces al día te hará adelgazar varios kilos rápidamente? Grave error. Siguiendo una lógica simple, comer menos veces al día garantiza una pérdida casi espontánea de peso, menos comida = menos tallas. Pero el cuerpo funciona de manera diferente, prefiere reservar la grasa y gastar los músculos. 

   Como bien sabemos, el cerebro controla el funcionamiento de todo el cuerpo, en cuanto a la nutrición y la comida tiene un mecanismo infalible para asegurar que todos los órganos puedan cumplir sus funciones a cabalidad, aunque no esté recibiendo la energía proveniente de los alimentos, se trata de obtener energía de los músculos. Esto quiere decir que cuando dejamos de comer, sacrificamos masa muscular y dejamos la grasa intacta en nuestro cuerpo, obteniendo una figura fofa y poco deseada. 

   Según varios estudios de expertos, aguantar hambre le indica al cerebro que, a modo de defensa, debe preservar las reservas grasas y empezar a gastar músculo para mantener el funcionamiento del cuerpo. Contrario a lo que quisiéramos, la grasa es el último recurso que el cuerpo utiliza para obtener la energía necesaria para mantener las funciones vitales. 

   El alimento es el combustible fundamental del organismo, sin él, tarde o temprano cada uno de los sistemas se ve afectado y la función del cerebro es evitar que eso ocurra. 

   Ciertos tejidos, como los presentes en el cerebro, el riñón, la córnea del ojo y los músculos cuando hay actividad física significativa, requieren de un aporte continuo de glucosa, principal fuente de energía para el metabolismo celular. Alrededor de cada cuatro horas, el cerebro requiere alimento para suplir la demanda de energía de los tejidos, si no la consigue por medio de alimentos, la obtiene a partir de un proceso de gluconeogénesis, formación de glucosa a partir de la proteína de los músculos.

   Con este proceso no solo se deteriora el preciado sistema muscular, sino que se genera un tipo de energía dañina para el organismo porque es demasiado ácida y afecta el equilibrio del cuerpo. 

   Comer cinco o seis veces al día, establece un equilibrio que le permite al organismo absorber los nutrientes necesarios para un funcionamiento óptimo del cuerpo, y además evita la acumulación innecesaria de grasa, porque se envía el mensaje al cerebro de que la fuente de energía proveniente del alimento es suficiente y no es necesario hacer reservas grasas. 

   El tamaño de las porciones también influye en el equilibrio deseado, las porciones muy pequeñas de nuevo obligan al cerebro a poner la señal de alarma de reserva; las porciones muy grandes pueden generar un exceso y disparar la acumulación.

   Por eso, el éxito siempre está asegurado con acitvidad física, si no es constante. 
Ahora bien, si de adelgazar se trata, los alimentos que escojas para cada una de estas comidas determinará el éxito del proceso.